Todos me dicen que mi pobre niña necesitará un sicólogo por lo que le he hecho pasar. Yo creo que no es para tanto, tal vez con unas cuantas sesiones de auto ayuda sea suficiente.
Comenzó en el 2004 cuando pensé que sería divertido hacerle un disfraz a mi hija. Como tenía desde pequeña unos ojos grandotes como dos huevos fritos, decidí tomar esa idea y diseñar este original disfraz. Los detalles en rojo representan puntos de salsa de tomate, en el huevo frito.
En el 2005, la idea tardó en llegar. Estaba en la casa de la señora que nos alquila cuando vi una vela encendida. Me parecía fácil de hacer e imaginé todo el traje.
Ella disfrutó el disfraz al año siguiente, cantaba cumpleaños y al finalizar se tiraba el sombrero (que representa el fuego). No se pierdan la sandalias del gladiador, imponiendo una nueva moda.
Lo cierto es que nadie entendió este disfraz y todos me decían: ¡Que linda! ¿De cuál princesa está disfrazada? Junto a otros amigos que me decían que el traje era de Cucus Clan. Es decir, me sentí incomprendida. Así que estuve a punto de olvidarme de mis proyectos carnavalescos, cuando otra idea llegó.
Para el 2006, se me ocurrió disfrazarla de reloj cucú. Yo corté y cosí a máquina todo el disfraz. Le puse el cierre y todo, el primero que colocaba en mi vida. Se lo hice un poco grande porque todavía este año le quedaba.
Lo que más tiempo me llevó fue la casa de madera. Yo, muy matemática, me puse a medir ángulo de inclinación del techo, base... Cuando armé el esqueleto no podía creer lo torcida que me había quedado. Con bastantes remiendo, que no se ven, logré que quedará equilibrado. Ella estaba pintada de pajarito. Este disfraz ganó el segundo premio en la Hermandad Gallega, entre 50 niños participantes.

En el 2007, me decidí por un modelo de alta tecnología. Ya le habían regalado a Natalia el disfraz de Blanca Nieves, pero yo quería que llevará algo hecho por mi. Siguiendo un consejo de mi cuñada Alejandra, cambie el material estrella: el fieltro, por el foami.
Fue bastante divertido hacerlo. Me costó mucho cuadrar las laminas para que me alcanzará. Estaba hecho con el mayor detalle. Tenía la hora, el indicador de señal y batería, por la parte de atrás la cámara y el flash respectivo.
Natalia no le hizo mucho caso. Donde esté Blanca Nieves que se quiten los celulares. Tenía la esperanza que este año lo disfrutara, pero hubo una inundación en el maletero (trastero) de casa de mis suegros y fue una de las cosas que se dañó.
Para el 2008, no me quedó mucho tiempo después de los dos disfraces de enano. Que conste en acta, que no dedico más de una semana a este proyecto, cosiendo por las noches. Pero de todas formas tenía una idea que no quería dejar pasar. Contra todo pronostico de mis amigos, donde apostaban que la iba a disfrazar de IPOD o máquina de Fax, me decidí por algo más sencillo: una sombrilla.
Lo que más me gustó fue el maquillaje, que también hice yo. Representaba la lluvia y el sol. En la cabeza tenía un trueno.
Por supuesto, nadie entendió mi disfraz. Tampoco era muy práctico. Pero seguiré intentándolo, si el trabajo me deja y las ideas vienen. Bueno y hasta que no se haga evidente el trauma de mi hija.